El origen y significado de la Navidad

por Dic 22, 2023

La Navidad es tiempo para celebrar con nuestra familia y amigos. Para muchos cristianos es el momento especial del año en el que recordamos el nacimiento de Jesús y reflexionamos sobre el gran amor que Dios tuvo con cada uno de nosotros al enviar a Jesús a este mundo. Cantamos villancicos, nos hacemos regalos y comemos juntos. Pero, ¿cómo se originó la Navidad? ¿Es en realidad una celebración cristiana? ¿Debemos celebrarla los creyentes?

¿Qué celebramos?

¡Celebramos que nació Jesús, nuestro Salvador! Aunque la fecha no sea exacta y el origen de la festividad no nos parezca muy puro, es lindo tener un día al año para celebrar que Dios nos amó tanto que no nos dejó sin opción de salvación. Él tomó la iniciativa enviando a Jesús a nacer, a vivir y morir por cada uno de nosotros. Gracias a su sacrificio y amor hemos sido adoptados como hijos de Dios y la época navideña nos da una oportunidad natural para compartir esta buena nueva con los que forman parte de nuestra vida.

Pero, cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.
(Gálatas 4:4-5)

¿Debemos los cristianos celebrar la Navidad?

Los cristianos debemos celebrar el nacimiento de Jesús y agradecerle por su inmenso amor para con nosotros. Esto lo podemos hacer cada día. Nuestras vidas deben reflejar el gozo de la salvación y que el Espíritu Santo vive en nosotros y nos dirige.

Cada cristiano tiene que decidir delante de Dios si se une o no a la celebración del 25 de diciembre como día del nacimiento de Jesús. No debemos imponer nuestras convicciones, juzgar o acusar a los demás. Nuestras decisiones deben hacerse en oración delante de Dios y luego actuar en obediencia. También necesitamos respetar las decisiones de los demás.

Colosenses 3:17 dice:

Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.

Debemos hacer todo en el nombre de Jesús y agradándole a él. Gracias a Jesús somos salvos y perdonados, algo digno de nuestra gratitud y celebración.

La Biblia también dice:

Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones.
(Romanos 14:5)

Así que la convicción que tengas tú al respecto, mantenla como algo entre Dios y tú. Dichoso aquel a quien su conciencia no lo acusa por lo que hace.
(Romanos 14:22)

Tenemos libertad para escoger. Podemos celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, otro día del año, o podemos celebrarlo cada día. Sea cual sea la decisión que tomemos, nuestra conciencia tiene que estar tranquila delante de Dios y el fruto del Espíritu debe fluir desde nuestras vidas, reflejando el gozo profundo de sabernos amados y transformados gracias a que Jesús nació.

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