Hijos y Herederos de Dios por Medio de Cristo

por May 8, 2023

Tiempo de lectura estimado: 6 minutos.

La palabra de Dios siempre tiene un consejo y una dirección, la palabra de Dios tiene esa peculiaridad; es más cortante que la espada de doble filo y penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón. También la palabra de Dios es como un espejo donde podemos ver nuestra condición y la necesidad que tenemos de nuestro señor Jesucristo.

La familia es una bendición de Dios. A nuestros hijos los amamos más allá de sus imperfecciones, sus errores, nosotros también fuimos niños y también fuimos adolescentes. Los adolescentes están en constante cambios.

La bendición de ser un hijo de Dios, en primer lugar, no lo merecíamos, ni siquiera somos del pueblo de Israel como lo dice la escritura de los Judíos que Jesús nació en Israel y por medio de él la nación de Israel será salva. 

Quiero usar como ilustración a Ben-Hur, quien era  era un rico comerciante Judío que termina prisionero en un barco de esclavo Romano. Imagínese con esa posición económica y acostumbrado a las buenas cosas que le puede dar  ese nivel de vida, pero termina en un barco como esclavo romano. Mientras él está en el barco salva al capitán del barco, Arrius y resulta que este capitán es un romano poderoso y por gratitud de que lo había salvado lo liberta y adopta, le da su anillo y al darle el anillo, le da el derecho que tiene un un miembro de la familia y ahora romano. Asi Pablo nos habla del concepto de adopción,  fuimos adoptados por medio de Cristo.. 

Cuando Pablo nos habla de la falta de obediencia; de hacer lo que nos dicen que no hagamos, Pablo nos muestra que esa falta de obediencia nos lleva a Jesús. Es muy importante que usted sepa ¿Quién es usted? Usted es un hijo de Dios y es un heredero de Dios por medio de Cristo. El  término redimir es un término legal. Nosotros éramos esclavos y Jesús pagó el precio por nosotros y ahora somos libres, él pagó con su vida y su sangre, tenemos que amar a Dios no por lo que él hace sino por lo que él es, y cómo no amarlo si nos ha dado todo.

  1. El evangelio nos lleva a un hogar como un padre amoroso 

Quiero que entiendas que nuestro Padre Celestial es el Padre de todas las cosas que existen, que es tu Padre y mi Padre es un Dios lleno de amor. Dios es un Dios lleno de amor aunque también es fuego consumidor. El fuego también es para purificarnos y ahí también vemos el amor de Dios, Dios tiene un plan maravilloso con cada uno de nosotros y él nos ama con un amor tan grande que dió a su Hijo por nosotros.

El Evangelio de Cristo nos lleva a un hogar, por eso nos decimos hermanos, porque somos miembros de la familia del Señor y hemos sido adoptados, hemos sido puestos en el hogar y en la familia más numerosa de toda la tierra, la familia de Jesús. La familia que ha sido redimida por la sangre de Cristo. Siempre hay lugar en la casa de Dios para ti, y para mí.

En nuestra Iglesia Cielos Abiertas estas puertas están abiertas para todos aquellos que quieran venir a buscar de Dios o venir a escuchar un mensaje de esperanza y de amor, un mensaje de levanta y vivifica a las personas y solo a través del Evangelio podemos hacer eso. Así que él nos lleva a su hogar, en la eternidad también tenemos un hogar que él ha preparado para nosotros, nada hecho por manos humanas.

Es importante que sepamos que no éramos hijos, legalmente no lo éramos. Éramos hijos de desobediencia y lejos de Dios. Los hijos escuchaban la voz de su Padre la reconocen. Dios nos ha traído a su casa y nos ha adoptado, simplemente él nos liberó, él pagó el precio de nuestra liberación y ya éramos libres pero no solo nos liberó, sino que nos adoptó como parte de su familia.

Ya no somos esclavos, ni de satanás ni del temor, somos hijos de Dios y herederos con Cristo Jesús para la gloria de Dios. 

¿El niño que no tiene un hogar como se llama? Huérfano, ya sea que sus padres murieran o lo hayan abandonado, está sin padres, pero el huérfano aquí éramos nosotros y Dios nos adoptó,  lo perdido se ha encontrado. Hay fiesta en el cielo cuando alguien dice: “Te recibo como mi Señor y mi Salvador”, es entonces cuando lo perdido se ha encontrado, hay una fiesta porque lo que estaba perdido encontró a Jesús, al Pastor de Pastores encontró a la fuente de salvación.

  1. El huérfano ha sido adoptado, lo perdido ha sido encontrado.

La Biblia nos dice que debemos orar por esos huérfanos que están perdidos y como ovejas sin un Pastor. La palabra aramea que utiliza Pablo, dice: “Abba Padre”, se refiere a una palabra cariñosa infantil hacia el padre o podríamos decir algo así como “papito”  en esa nueva relación amorosa con Dios, relación de familia de entrañable amor, un amor eterno. Antes de la fundación del mundo Dios te había amado, él no es un Dios distante, nos podemos acercar sin temor.

La Biblia nos dice que aun nosotros siendo malos sabemos dar cosas buenas a vuestros hijos cuánto más nuestro Padre celestial nos dará a nosotros cosas buenas ¿Cuántos saben que fallamos y pecamos constantemente? 

Jesús no enseña una oración que dice lo siguiente:

“Padre nuestro que estás en los cielos”, ahí vemos que un Dios más cercano que en el antiguo testamento, vemos también en la oración de Jesús que está el perdón. Si reconoces tu condición él no te va a cerrar esa puerta y él te recibe tal como vienes.

Imagínese que al adicto nosotros le digamos: “No hasta que usted esté limpio no entra aquí”. No hermano, que venga, que reciba a Cristo y aquí Dios lo liberará del alcohol. Después testificará que era alcohólico pero Dios lo liberó, lo sanó.

Nosotros podemos adorar a Dios con nuestra oración y nuestras alabanzas, con nuestro testimonio, así alegramos el corazón de Dios. “Abba Padre” también significa confianza, amor y seguridad. Ten la seguridad que si vienes a Dios con la actitud correcta vas a ser bienvenido.  Los niños nunca dudan de los brazos de sus Padres. 

A veces nos ha pasado que viene un niño y nos pega, luego va y se esconde detrás de su padre porque así él se siente seguro. Así nos sentimos nosotros con Dios, porque estamos confiando en Dios. Siempre digo que nunca debes olvidarte de dónde Dios te sacó, y de dónde viene tu bendición.

El verdadero éxito es cuando sabes que todo lo que tienes se lo debes a Dios, dedícalo a Él todo lo que posees. Tenemos derechos legales por el solo hecho de ser adoptados y ser hijos de Dios. 

Jesús dijo: “si ustedes me aman y permanecen en mí pidan cualquier cosa y será hecho”. En el antiguo testamento dice: “pídeme y te daré por heredad a las naciones”. Hoy el señor te dice: “hijo yo estoy contigo no en contra de ti, no te afanes y estoy para velar por ti y estoy como padre amoroso, no confíes en tus propias fuerzas o en las cosas que el mundo te puede dar; esas son cosas pasajeras. Confía en mi mano poderosa, y nuestro refugio en los momentos de prueba y en medio de la tribulación”. 

Si el señor te disciplina es para que seas un hijo de bien y que puedas responder de manera adecuada. El mismo enemigo sabe que Dios te tiene rodeado y la gracia de Dios está sobre tu vida y él no te puede hacer nada. Dios es quien va delante de nosotros y las huestes del enemigo tiemblan por eso. Asegúrese que la Presencia de Dios va con usted, ámelo con todo su corazón y ande todo el tiempo en comunión con Dios.

Se acuerdan cuando Jesús fué bautizado y oyó  una voz del cielo que decía: “Este es mi hijo amado, en el cual yo tengo contentamiento”. En Efesios el Señor nos dice que él ya nos bendijo con todas las bendiciones en los lugares celestes, no importa si no tienes todo lo que le pides, él es todo lo que necesitas para vivir acá y en la vida eterna.

El Señor Jesús te dice: ” yo no los dejaré huérfanos, y vendré a vosotros” Cuántos creyentes viven sin la convicción de que Dios está ahí para él y viven confiando en sus propias fuerzas y sus habilidades. 

Cuando nosotros tenemos un padre amoroso que nos ha adoptado en su hogar y nos ha dicho pídeme cualquier cosa y se los daré, pida con sabiduría y él te lo dará porque él solo sabe dar a sus hijos cosas buenas. Nuestro Padre Celestial no tiene maldad. 

Con Cristo estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí y lo que ahora lo vivo en la carne lo vivo en la Fe del hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.

Dios te bendiga

Atentamente, Pastor Guillermo Ayala.

  • Gálatas 4:1-7
  • Juan 14:18
  • Gálatas 2:20

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