LA FE QUE MUEVE MONTAÑAS

por Ago 10, 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

📖 Lectura bíblica

“Y Abraham creyó al Señor, y el Señor lo consideró justo debido a su fe.”
Génesis 15:6

“Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como un grano de mostaza… nada sería imposible.”
Mateo 17:20

¿QUÉ ES REALMENTE LA FE?

Vivimos en un mundo donde queremos tener todas las respuestas antes de dar un paso. Queremos conocer el camino, calcular los riesgos y saber cómo terminará todo.

Pero la fe bíblica no funciona así.

La fe es avanzar cuando Dios nos habla, aun cuando no tenemos el panorama completo. Es confiar en Aquel que conoce el camino, aunque nosotros todavía no podamos verlo.

Abraham es uno de los mayores ejemplos de esta clase de fe. Dios le pidió que dejara su tierra y fuera a un lugar que Él le mostraría.

Abraham tenía 75 años. Tenía una vida establecida, una familia y bienes. Sin embargo, decidió dejar lo conocido por lo prometido.

La Biblia dice:

“Entonces Abraham partió como el Señor le había ordenado.”
Génesis 12:4

Abraham no recibió un mapa completo. Recibió una palabra de Dios.

Y eso fue suficiente.

LA FE OBEDECE

La fe verdadera no solamente escucha; actúa.

Abraham escuchó a Dios y salió. No esperó conocer todos los detalles.

Muchas veces nosotros queremos que Dios nos muestre primero el destino y después obedecer. Pero Dios puede decirnos:

“Confía en mí. Yo te mostraré el camino mientras caminas.”

Quizás hoy Dios te está llamando a salir de una zona de comodidad, comenzar algo nuevo, servir, dar o tomar una decisión que has estado postergando.

No necesitas tener todo resuelto.

Obedece lo que Dios ya te mostró.

La fe se demuestra cuando ponemos nuestros recursos, nuestro tiempo y nuestras capacidades al servicio de Dios y de los demás.

Como ocurrió con George Müller, quien comenzó a cuidar niños huérfanos confiando en que Dios proveería. Él no necesitó ver el resultado final para comenzar.

Primero creyó. Después caminó.

LA FE ESPERA

Abraham también tuvo que aprender a esperar.

Dios le prometió una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo, pero Abraham y Sara eran ancianos y humanamente parecía imposible.

Sin embargo:

“Y Abraham creyó al Señor…”
Génesis 15:6

La fe no niega la realidad; decide confiar en Dios por encima de la realidad.

Quizás hoy estás esperando una respuesta, una restauración, provisión, un trabajo, sanidad, un hijo o el cumplimiento de un sueño.

No confundas el silencio con ausencia.

Dios puede estar obrando aunque todavía no puedas verlo.

Abraham esperó, y finalmente nació Isaac, el hijo de la promesa.

No ocurrió en el tiempo de Abraham.

No ocurrió en el tiempo de Sara.

Ocurrió en el tiempo de Dios.

Por eso, si estás esperando, no abandones tu fe.

LA FE ENTREGA

Después de recibir a Isaac, Abraham enfrentó una prueba todavía mayor. Dios le pidió que llevara a su hijo al monte Moriah.

Isaac era lo más precioso que Abraham tenía. Era el hijo de la promesa.

Pero Abraham estuvo dispuesto a entregarlo.

Cuando Isaac preguntó dónde estaba el cordero, Abraham respondió:

“Dios proveerá.”

Y Dios proveyó.

Abraham encontró un carnero atrapado entre los matorrales y llamó aquel lugar:

JEHOVÁ-JIREH

El Señor proveerá.

La pregunta para nosotros es:

¿Qué tienes hoy en el altar que te cuesta soltar?

Puede ser un sueño, una relación, un trabajo, un proyecto, un ministerio o cualquier cosa que haya comenzado a ocupar el lugar que solamente Dios debe tener.

Dios quiere enseñarnos que Él es más digno de confianza que cualquier cosa que podamos sostener en nuestras manos.

Cuando entregamos todo a Dios, podemos decir:

“Señor, si Tú me lo diste, también puedo confiar en Ti para entregártelo.”

LA FE QUE MUEVE MONTAÑAS

La vida de Abraham nos enseña tres verdades:

La fe obedece cuando no conoce todo el camino.

La fe espera cuando la promesa parece imposible.

La fe entrega aun aquello que más ama.

La fe no significa que nunca tendremos miedo, preguntas o momentos difíciles.

Significa que no permitiremos que el temor tenga la última palabra.

Quizás hoy tienes una montaña delante de ti.

No necesitas ver todo el camino.

Necesitas confiar en el Dios que sí lo ve.

ORACIÓN

Padre celestial, enséñame a tener una fe como la de Abraham.

Ayúdame a obedecer cuando no conozca todo el camino, a esperar cuando no vea la respuesta y a entregarte aquello que más amo.

Recuérdame que Tú sigues obrando aunque yo no pueda verlo.

Hoy pongo mi confianza en Ti. Tú eres mi proveedor, mi guía y mi esperanza.

Fortalece mi fe y ayúdame a caminar contigo cada día.

En el nombre de Jesús. Amén.

Atentamente, Pastor Guillermo Ayala

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