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Versículo principal: Juan 6:63
“El Espíritu da vida eterna; los esfuerzos humanos no logran nada. Y las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.” — Juan 6:63 NTV
Muchas veces podemos preguntarnos: ¿Cuál es mi propósito? ¿Para qué estoy aquí? ¿Será que Dios puede usar mi vida? Estas preguntas pueden llenarnos de dudas, especialmente cuando miramos nuestras limitaciones, nuestro pasado o lo que otras personas piensan de nosotros.
Sin embargo, la Palabra de Dios nos recuerda que nuestro propósito no comienza con nuestras capacidades, sino con Dios, quien nos creó, nos llamó y desea que reflejemos su carácter en este mundo.
Dios te creó con propósito
La Biblia declara que fuimos creados a imagen de Dios (Génesis 1:27). Nuestra identidad no depende de nuestra nacionalidad, apariencia, cultura o condición social. Todos fuimos creados por Dios y tenemos valor delante de Él.
Tu existencia no es un accidente. Dios te creó para conocerlo, amarlo, reflejar su carácter, amar a otros y ser fiel con aquello que Él ha puesto en tus manos.
No necesitas compararte con otra persona para descubrir tu valor. Tu vida tiene propósito porque pertenece a Dios.
Dios puede usar a quien Él llama
Muchas veces pensamos: “No estoy preparado”, “no soy suficiente”, “no tengo experiencia” o “no estoy cualificado”.
Pero la Biblia muestra que Dios no mira las cosas como las mira el ser humano. Cuando Samuel buscaba al futuro rey, Dios le dijo:
“La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón.”
— 1 Samuel 16:7 NTV
David no fue escogido por su apariencia ni por los criterios humanos, sino por un corazón dispuesto delante de Dios.
Tu llamado no depende de la aprobación de las personas. Dios es quien llama, capacita y guía. El Espíritu Santo nos ayuda a caminar conforme a la voluntad de Dios y nos recuerda las palabras de Jesús (Juan 14:26).
Por eso, no permitas que la inseguridad te haga pensar que Dios no puede utilizarte.
La Palabra de Dios trae vida y libertad
Uno de los mensajes centrales de esta enseñanza es que la Palabra de Dios tiene poder para transformar nuestras vidas.
Jesús dijo que sus palabras son espíritu y vida (Juan 6:63). No se trata simplemente de escuchar palabras bonitas, sino de creer y poner nuestra vida bajo lo que Dios ha dicho.
La historia del hombre que estaba en prisión muestra esta realidad. Él necesitaba esperanza y recibió, no una opinión humana, sino el mensaje de las Escrituras. Finalmente expresó que había experimentado una libertad que nunca antes había sentido.
La Palabra de Dios puede llegar a lugares donde nuestras propias palabras no pueden llegar.
Cuando no sepas qué hacer, vuelve a la Palabra. Cuando tengas miedo, vuelve a la Palabra. Cuando dudes de tu propósito, vuelve a la Palabra.
Somos llamados a llevar la luz donde hay oscuridad
Dios no nos llama solamente para recibir de Él, sino también para llevar su mensaje a otros.
Jesús nos envía a hacer discípulos y llevar el evangelio a todas las naciones. Por eso, nuestra misión puede desarrollarse en muchos lugares: en nuestra familia, trabajo, comunidad y también a través de los medios digitales.
Las redes sociales, las películas, los testimonios, la creatividad y la tecnología pueden convertirse en herramientas para comunicar esperanza a personas que quizás nunca entrarían a una iglesia.
Donde hay oscuridad, Dios quiere que sus hijos sean luz.
Tal vez alguien necesita escuchar una palabra de esperanza que tú puedes compartir. Tal vez un testimonio tuyo puede ayudar a alguien que está atravesando una situación difícil. No subestimes lo que Dios puede hacer a través de una vida dispuesta.
Dios todavía puede escribir una nueva historia
Quizás hoy estás mirando tus errores, tus heridas o tus limitaciones y piensas que ya no hay mucho que Dios pueda hacer contigo.
Pero tu pasado no tiene la última palabra.
Dios llama, restaura, transforma y capacita. La decisión de acercarnos a Él y recibir su salvación está delante de nosotros. Cristo vino para restaurar, liberar y dar vida abundante.
No necesitas tener todas las respuestas. Comienza acercándote a Jesús. Permite que su Palabra transforme tu corazón y que el Espíritu Santo dirija tus pasos.
Tu vida tiene propósito. Tu historia puede ser transformada. Y Dios puede usar tu vida para llevar esperanza a otros.
Para reflexionar
- ¿Qué limitación o pensamiento está intentando convencerte de que Dios no puede usarte?
- ¿Dónde puedes llevar esta semana una palabra de esperanza a alguien que la necesita?
“Dios no busca personas perfectas; busca corazones dispuestos a caminar bajo su dirección.”
Atentamente, Ivette Lodato

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