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Hoy conmemoramos la resurrección de Jesucristo, un día glorioso que nos recuerda su sacrificio por nosotros. La resurrección de Jesús nos trae restauración y esperanza, como afirma Romanos 8:31-34. Dios nos dio a su Hijo como el mayor regalo, y si nos ha dado lo mejor, ¿no nos dará también todo lo demás que necesitamos? Nosotros, como sus escogidos, somos justificados por Dios y no hay condenación para nosotros, pues Cristo murió y resucitó por nosotros.
En este día glorioso, recordamos que Jesús luchó y venció por nosotros, dándonos la victoria sobre el pecado y la muerte. Todo lo que tenemos que hacer para ser salvos es creer en él y admitir nuestra condición pecadora. Jesús vino a pagar el precio más alto por nuestra libertad, derramando su sangre sin mancha en la cruz.
Jesús abrió nuestra mente para entender las Escrituras y nos llamó a ser testigos de su amor y gracia. Ahora somos libres de pecado y podemos vivir una vida abundante en él. Recordemos que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, y que su sacrificio nos da acceso a la vida eterna. Que este día glorioso nos llene de gratitud y nos motive a compartir el mensaje de salvación con otros.
Atentamente, Pastor Guillermo Ayala
Versículo Bíblico:
– Romanos 8:31-34
– Lucas 24:44-48

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